Eve Ensler (Scarsdale, Nueva York, 25 de mayo de 1953).
Dramaturga y escritora feminista y bisexual y activista social norteamericana
conocida internacionalmente por su obra teatral "Los Monólogos de la
Vagina". Eve Ensler ha dicho que la obra se inspiró en todas las
mujeres que han sido víctimas de abuso sexual y violación en todo el mundo, por
lo que también fundó en 1998 el proyecto V-day que busca combatir la violencia doméstica y el femicidio.
Nacida en una familia judía, Eve Ensler se graduó
de la prestigiosa Universidad Privada Middlebury College en 1975 y tres años
después se casó con Richard McDermott, el padre del actor Dylan McDermott. El
matrimonio duró 10 años, de 1978 a 1988. Eve Ensler adoptó legalmente a Dylan
McDermott cuando éste tenía 18 años de edad; ella tenía 26.
Las actividades pacisfistas en las que ha
participado por todo el mundo le han hecho merecedora de varios premios
importantes, incluido uno por liderazgo que le otorgó en el 2002 la
organización humanitaria Amnistía Internacional.
En febrero del 2004, Ensler participó con las
actrices estadounidenses Sally Field, Jane Fonda y Christine Lahti en una
manifestación para pedir al gobierno de México que reabriera la investigación
de los feminicidios en Ciudad Juárez, en la frontera con Texas, EUA.
Compilación de mujeres destacadas, que en algún momento de sus vidas han sufrido un ataque de histeria, o estuvieron a punto de estarlo, como toda mujer normal y corriente. «Es honrar a las mujeres deuda a que obligados nacen todos los hombres de bien» (LOPE DE VEGA).
domingo, 31 de marzo de 2013
DJUNA BARNES
Djuna Barnes (Cornwall-on-Hudson (Nueva York); 12 de junio de 1892 - Nueva York; 18 de junio de 1982). Escritora estadounidense.
Pasó una larga temporada en París donde llevó una vida bohemia en plena eclosión de las vanguardias; y recorrió Europa. Sus últimos 40 años se recluyó en Nueva York. Entre sus amistades, destacan nombres como Ezra Pound, James Joyce, Gertrude Stein, Robert McAlmon, Natalie Barney, Peggy Guggenheim, Kay Boyle, Eugenio Montale o Janet Flanner en París y E. E. Cummings en EUA.
GERTRUDE STEIN
Gertrude Stein (Allegheny, Pensilvania; 3 de febrero de 1874
- París; 27 de julio de 1946). Escritora y poetisa feminista y lesbiana
estadounidense.
Gertrude Stein, la más pequeña de 5 hermanos, nació el 3 de febrero de 1874 en Allegheny, Pennsylvania, en una familia muy "respetable y burguesa", como ella misma escribe. La famila Stein era de ascendencia judía. Gertrude Stein creció en California, protegida y mimada por sus padres y hermanos. Se mudó junto con su hermano Leo en 1893 a Cambridge, de Massachussets. Allí estudió Biología y Filosofía en el Radcliffe Institute for Women de la universidad de Harvard. En Baltimore realizó estudios de psicología y medicina en la Escuela de Medicina Johns Hopkins.
La medicina le aburría. No soportaba "lo
anormal" y no aprobó los exámenes. Trabajó en el centro de maternidad.
Posteriormente, transformó estas experiencias en su narración
"Melanctha".
Residente en Francia desde 1903, su casa se convirtió en centro de reunión de los movimientos de vanguardia con mayor influencia en las artes y las letras del s. XX. En 1925 obtuvo notoriedad con "Ser norteamericanos". Su obra, que abarca el ensayo, la autobiografía, la poesía y el teatro, se caracteriza por un alto nivel experimental y se la considera una renovadora del género memorialístico por textos como la "Autobiografía de Alice B. Toklas" (1933), y la "Autobiografía de todo el mundo" (1937). Fue una mujer de fuerte personalidad, feminista y lesbiana, que convivió más de 25 años junto a su pareja Alice B. Toklas (30 de abril de 1877 - 7 de marzo de 1967).
Gertrude Stein fue una figura clave del ambiente
artístico y literario de su tiempo. A través de un estilo marcado por
repeticiones de palabras quiso traducir a la literatura el Cubismo de la
Pintura Abstracta. Sin embargo, críticos como Ernest Hemingway le reprocharon
haber rehuido el esfuerzo de corregir minuciosamente sus textos y de posteriormente
mejorar su calidad literaria. Con sus escritos, Gertrude Stein pertenece al
movimiento vanguardista del s. XX. Su frase "Rose is a rose is a
rose" (traducida habitualmente como "una rosa es una rosa es una
rosa", parte del poema "Sacred Emily" contenido en el volumen
"Geography and Plays", de 1913) acuñó su propio estilo, llamado
"Litismo", una especie de tautología verbal.
En 1903 Gertrude Stein viajó con su hermano Leo a
Europa. En París abrió un salón literario, que se convertiría en centro del avant-garde
literario. Stein era suficientemente joven para entender a los artistas,
suficientemente madura como para patrocinarlos y suficientemente acaudalada
para comprar sus pinturas. Adquirió muchos cuadros de genios que en ese
entonces eran desconocidos: Cézanne, Monet, Renoir, Daumier, Gauguin, Picasso.
Su primera adquisición de Henri Matisse,
"Femme au chapeau" (1905) dio comienzo a una relación de amistad
entre ambos. En 1906 conoció a Pablo Picasso. Y a pesar de que su retrato, que
compró Leo, no le gustó, acompañó a Pablo Picasso en el camino que lo llevaría
a la fama. Ambos pintores, Henri Matisse y Picasso, se encontraron por primera
vez en el "Salón" de Gertrude Stein. Matisse veía la relación de
Gertrude Stein con Pablo Picasso con recelo. Pablo Picasso retrató a una Stein
pensativa, escuchando atentamente, imponente. El Museo Metropolitano de Arte de
Nueva York alberga el cuadro.
Gertrude Stein, la más pequeña de 5 hermanos, nació el 3 de febrero de 1874 en Allegheny, Pennsylvania, en una familia muy "respetable y burguesa", como ella misma escribe. La famila Stein era de ascendencia judía. Gertrude Stein creció en California, protegida y mimada por sus padres y hermanos. Se mudó junto con su hermano Leo en 1893 a Cambridge, de Massachussets. Allí estudió Biología y Filosofía en el Radcliffe Institute for Women de la universidad de Harvard. En Baltimore realizó estudios de psicología y medicina en la Escuela de Medicina Johns Hopkins.
Residente en Francia desde 1903, su casa se convirtió en centro de reunión de los movimientos de vanguardia con mayor influencia en las artes y las letras del s. XX. En 1925 obtuvo notoriedad con "Ser norteamericanos". Su obra, que abarca el ensayo, la autobiografía, la poesía y el teatro, se caracteriza por un alto nivel experimental y se la considera una renovadora del género memorialístico por textos como la "Autobiografía de Alice B. Toklas" (1933), y la "Autobiografía de todo el mundo" (1937). Fue una mujer de fuerte personalidad, feminista y lesbiana, que convivió más de 25 años junto a su pareja Alice B. Toklas (30 de abril de 1877 - 7 de marzo de 1967).
LILLA CABOT PERRY
Lilla Cabot Perry (13 de enero de 1848—28 de febrero de
1933). Artista estadounidense que trabajó dentro del impresionismo, con
retratos y paisajes en la manera libre de su mentor, Claude Monet. Perry
comenzó su carrera como una artista sin formación – no empezó su educación
formal hasta los 36 años. Aunque provenía de una familia con dinero, Perry se
basó en sus pinturas a lo largo de toda su vida para proporcionar a su
familia el sustento con el que sobrevivir.
Su vida le proporcionó innumerables experiencias
que formaron grandemente su estilo y la temática de su obra. Desde sus primeras
influencias por parte de la filosofía de Ralph Waldo Emerson y su amistad con
Camille Pissarro a su formación posterior con artistas del Impresionismo,
Realismo, Simbolismo y el Movimiento Realista Social Alemán (las influencias de
Lilla Cabot Perry tenían muchas facetas). El resultado de esta mezcla de
movimientos artísticos y estilos es una obra que está marcada por una elegante
presentación del color, la luz y la vida.
Nació en Boston, hija del distinguido cirujano Doctor Samuel Cabot. Tuvo una educación liberal que abarcó literatura, poesía y música. Hay algunas referencias a que Lilla Cabot Perry tenía sesiones informales de esbozos con sus amigos; sin embargo, no tuvo un aprendizaje formal hasta 1884. Debido a la prominencia de su familia, tuvo relaciones desde la infancia con destacadas figuras como Ralph Waldo Emerson, Louisa May Alcott, y James Russell Lowell. Después de la guerra civil, la familia se trasladó a una granja en Canton, Massachusetts.
El 9 de abril de 1874, Perry se casó con Thomas
Sergeant Perry, un erudito y lingüista graduado en Harvard. Tuvo 3 hijas:
Margaret (1876), Edith (1880), y Alice (1884). En 1884 Perry comenzó su
formación artística con el retratista Alfred Quentin Collins, que había
estudiado en la Académie Julian de París con Léon Bonnat. Sin embargo, hasta
1885 no encontró un artista que verdaderamente inspirara su estilo personal.
Ese año trabajó con Robert Vonnoh, un artista que trabajaba en el estilo
impresionista al aire libre en Grez-Sur-Loing en Francia. La obra de Vonnoh
representaba una marcada diferencia con el estilo formal que Lilla Cabot Perry
había conocido hasta entonces, y es esta experiencia la que plantó las semillas
para la dedicación de Perry al Impresionismo durante el resto de su vida.
En 1885 acudió a clases con Dennis Bunker en la prestigiosa Escuela de Arte Cowles de Boston, donde aprendió «teorías liberales» en la creación de un arte realista, teorías que Lilla Cabot Perry aceptó grandemente.era una pintora especial
Perry marchó a París donde recibió formación en la
Academia Colarossi y pasó mucho tiempo estudiando a los antiguos maestros del
Louvre, además de viajar a España para copiar obras en el Museo del Prado y a
Múnich 1888, donde estudió con el realista social alemán Fritz von Uhde.
Lilla Cabot Perry presentó 2 cuadros en el Salon de la Societé des Artistes. Los retratos de su esposo Thomas Sergeant Perry (1889) y de su hija Edith Perry sosteniendo un libro (1889) fueron aceptados por el Salón y con este logro se asentó la carrera de Lilla Cabot Perry en Francia. Ese mismo año, Perry conoció la obra de Claude Monet, lo que supuso una revelación en su carrera como artista. Ese día decidió trasladarse a Giverny, donde vivía Claude Monet, para captar mejor el estilo impresionista. Entre 1889 y 1909, Lilla Cabot Perry pasó nueve veranos en Giverny. Allí fue donde se encontró plenamente como artista. Durante su tiempo en Giverny formó una amistad íntima con Claude Monet cuyo manejo impresionista del color y la luz inspiraron grandemente su obra.
Para el otoño de 1889 Lilla Cabot Perry se había marchado de Giverny para recorrer Bélgica y Holanda y para noviembre había regresado a Boston con su familia. La carrera artística de Perry adquirió un nuevo significado cuando regresó a Boston. No estaba contenta con simplemente pintar en el nuevo estilo que había adquirido en el extranjero. Quería «fomentar una nueva verdad en pintura»..”2 Para lograr su objetivo de esta nueva verdad, entre otras actividades, dio una conferencia sobre Claude Monet el 24 de enero de (1894) en la Asociación de Estudiantes de Arte de Boston. En 1893 Lilla Cabot Perry fue elegida para representar a Massachusetts en la Exposición Universal de Chicago, Illinois; allí expuso siete cuadros.
Entre 1894 y 1897, la obra de Lilla Cabot Perry
logró alabanzas internacionales, siendo expuesta no sólo en Boston sino
también, con regularidad, en el Salón de la Société Nationale des Beaux-Arts en
el Campo de Marte.
Una nueva influencia recibió Lilla Cabot Perry cuando su marido obtuvo un puesto docente en Japón. Allí vivió durante 3 años. Allí expuso sus obras. El contacto con el mundo oriental tuvo un gran impacto en su obra e hizo posible que desarrollara un estilo único que aunaba las tradiciones estéticas del mundo occidental y el oriental.
Regresó a Boston en 1901 y después, en 1905 a Francia y en el invierno de ese mismo año, su salud empeoró, lo cual se vio agravado con problemas económicos. En 1908 se había recuperado y 6 de sus pinturas se expusieron en París en el Salón de los Independientes. En noviembre de 1909 Perry regresó a EUA.
A lo largo de su carrera como artista, Perry se vio
hondamente involucrada en las comunidades artísticas de todas las ciudades en
las que vivió y promovió activamente el estilo impresionista. Las pasiones de
Lilla Cabot Perry no desaparecieron con el tiempo. No le gustaban las
tendencias de vanguardia de principios de siglo. En 1922 tuvo su primera
exposición individual, en la Galería Braus de la Avenida Madison (Nueva York).
En 1923 estuvo muy enferma por difteria, mientras que su hija Edith tuvo problemas mentales y la enviaron a una institución en Wellesley. Lilla Cabot Perry pasó los siguientes 2 años convaleciente en Charleston, Carolina del Sur. El 27 de mayo de 1928, Thomas Sergeant Perry murió después de haber estado enfermo con neumonía.
Lilla Cabot Perry comenzó su carrera captando los parecidos de sus niños en una manera sorprendentemente realista usando la elegancia y fluidez de la forma que había observado en las obras de los antiguos maestros. Al final de su carrera la obra de Perry estaba completamente transformada y expandido para incluir no sólo retratos formales, sino también retratos de estilo impresionista y paisajes que estaban inspirados únicamente por su tiempo con Monet en Giverny. Lilla Cabot Perry murió el 28 de febrero de 1933.
Nació en Boston, hija del distinguido cirujano Doctor Samuel Cabot. Tuvo una educación liberal que abarcó literatura, poesía y música. Hay algunas referencias a que Lilla Cabot Perry tenía sesiones informales de esbozos con sus amigos; sin embargo, no tuvo un aprendizaje formal hasta 1884. Debido a la prominencia de su familia, tuvo relaciones desde la infancia con destacadas figuras como Ralph Waldo Emerson, Louisa May Alcott, y James Russell Lowell. Después de la guerra civil, la familia se trasladó a una granja en Canton, Massachusetts.
En 1885 acudió a clases con Dennis Bunker en la prestigiosa Escuela de Arte Cowles de Boston, donde aprendió «teorías liberales» en la creación de un arte realista, teorías que Lilla Cabot Perry aceptó grandemente.era una pintora especial
Lilla Cabot Perry presentó 2 cuadros en el Salon de la Societé des Artistes. Los retratos de su esposo Thomas Sergeant Perry (1889) y de su hija Edith Perry sosteniendo un libro (1889) fueron aceptados por el Salón y con este logro se asentó la carrera de Lilla Cabot Perry en Francia. Ese mismo año, Perry conoció la obra de Claude Monet, lo que supuso una revelación en su carrera como artista. Ese día decidió trasladarse a Giverny, donde vivía Claude Monet, para captar mejor el estilo impresionista. Entre 1889 y 1909, Lilla Cabot Perry pasó nueve veranos en Giverny. Allí fue donde se encontró plenamente como artista. Durante su tiempo en Giverny formó una amistad íntima con Claude Monet cuyo manejo impresionista del color y la luz inspiraron grandemente su obra.
Para el otoño de 1889 Lilla Cabot Perry se había marchado de Giverny para recorrer Bélgica y Holanda y para noviembre había regresado a Boston con su familia. La carrera artística de Perry adquirió un nuevo significado cuando regresó a Boston. No estaba contenta con simplemente pintar en el nuevo estilo que había adquirido en el extranjero. Quería «fomentar una nueva verdad en pintura»..”2 Para lograr su objetivo de esta nueva verdad, entre otras actividades, dio una conferencia sobre Claude Monet el 24 de enero de (1894) en la Asociación de Estudiantes de Arte de Boston. En 1893 Lilla Cabot Perry fue elegida para representar a Massachusetts en la Exposición Universal de Chicago, Illinois; allí expuso siete cuadros.
Una nueva influencia recibió Lilla Cabot Perry cuando su marido obtuvo un puesto docente en Japón. Allí vivió durante 3 años. Allí expuso sus obras. El contacto con el mundo oriental tuvo un gran impacto en su obra e hizo posible que desarrollara un estilo único que aunaba las tradiciones estéticas del mundo occidental y el oriental.
Regresó a Boston en 1901 y después, en 1905 a Francia y en el invierno de ese mismo año, su salud empeoró, lo cual se vio agravado con problemas económicos. En 1908 se había recuperado y 6 de sus pinturas se expusieron en París en el Salón de los Independientes. En noviembre de 1909 Perry regresó a EUA.
En 1923 estuvo muy enferma por difteria, mientras que su hija Edith tuvo problemas mentales y la enviaron a una institución en Wellesley. Lilla Cabot Perry pasó los siguientes 2 años convaleciente en Charleston, Carolina del Sur. El 27 de mayo de 1928, Thomas Sergeant Perry murió después de haber estado enfermo con neumonía.
Lilla Cabot Perry comenzó su carrera captando los parecidos de sus niños en una manera sorprendentemente realista usando la elegancia y fluidez de la forma que había observado en las obras de los antiguos maestros. Al final de su carrera la obra de Perry estaba completamente transformada y expandido para incluir no sólo retratos formales, sino también retratos de estilo impresionista y paisajes que estaban inspirados únicamente por su tiempo con Monet en Giverny. Lilla Cabot Perry murió el 28 de febrero de 1933.
LOU ANDREAS-SALOMÉ
Lou Andreas-Salomé (nacida Luíza Gustavovna Salomé, 12 de
febrero de 1861, en San Petersburgo, Rusia – 5 de febrero de 1937, en Gotinga,
Alemania). Filósofa, escritora y psicoanalista rusa, con inclinaciones
liberales.
Compartió los secretos más íntimos de filosofía con Friedrich Wilhelm Nietzsche, pero luego gracias a su magnetismo y belleza encontró su camino junto a Paul Rée (amigo de Friedrich Wilhelm Nietzsche). Fue una intelectual, autora de muchos libros, psicoanalista y compañía espiritual de artistas y escritores (hombres y algunas mujeres) de finales del s. XIX y principios del s. XX.
Nació en San Petersburgo, hija de un general del
Ejército Ruso y su esposa. Lou Andreas-Salomé fue la única mujer, junto con 5
hermanos. En busca de una educación más allá de la típica para una mujer en ese
lugar y época, a sus 17 años, convenció al predicador alemán Hendrik Gillot, 25
años mayor que ella, de enseñarle teología, filosofía, religión y literatura
francesa y alemana. Cuando Gillot se enamoró tanto de Lou Andreas-Salomé que
planeó en divorciarse de su esposa y casarse con ella, Lou Andreas-Salomé y su
madre viajaron a Zúrich para que ella pudiera ingresar en la universidad. El
viaje también lo hicieron para beneficiar la salud física de Lou
Andreas-Salomé; a ese tiempo, ella tosía sangre.
Su madre la llevó a Roma, Italia, cuando ella tenía
21 años. En un salón literario de la ciudad, Salomé conoció a Paul Rée, un
escritor y jugador compulsivo, a quien le propuso vivir en una comuna
estudiantil. Después de dos meses, Lou Andreas-Salomé lo persuadió de aceptarla
como compañera. El 13 de mayo de 1882, Lou Andreas-Salomé había hecho lo mismo
con el amigo de Paúl Rée, Friedrich Wilhelm Nietzsche (Lou Andreas-Salomé
escribió un controvertido estudio en 1894, Friedrich Nietzsche in seinen Werke,
"Acerca de la personalidad y filosofía de Nietzsche"). Los 3 viajaron
con la madre de Lou Andreas-Salomé a través de Italia, y decidieron que debían
establecer su comuna “Winterplan”. Cuando llegaron a Leipzig, Alemania, en
octubre, Lou Andreas-Salomé y Paúl Rée se separaron de Friedrich Wilhelm
Nietzsche, después de un problema entre Friedrich Wilhelm Nietzsche y Lou
Andreas-Salomé, en el cual Friedrich Wilhelm Nietzsche, sorprendentemente, le
propuso matrimonio a pesar de haberse configurado como un misógino redomado que
odiaba al sexo femenino en general, nota creyó haber encontrado en Lou
Andreas-Salomé a la única mujer que sería capaz de entenderlo. Ella no lo
aceptó y a cambio propuso a ambos hombres enamorados unirse en una triada de
producción y trabajo intelectual. Una foto en la que aparecen los 3, con Lou
Andreas-Salomé conduciendo el carro quiso ser una alegoría de este pacto. Según
investigaciones de la historia del psicoanálisis, Friedrich Wilhelm Nietzsche
habría incluido en Zaratustra a propósito de este asunto (y precisamente de
esta foto que causó gran escándalo) la frase "¿Vas a ver mujeres? No
olvides el látigo".
Lou Andreas-Salomé y Paúl Rée viajaron a Berlín y
vivieron juntos hasta unos años antes de su matrimonio célibe con el profesor
de lingüística Carl Friedrich Andreas. A pesar de su oposición al matrimonio y
de sus relaciones abiertas con muchos otros hombres, Lou Andreas-Salomé y Carl
Friedrich Andreas permanecieron casados desde 1887 hasta la muerte de Carl Friedrich Andreas en 1930. Los
problemas causados por la convivencia de Lou Andreas-Salomé con Carl Friedrich
Andreas, hicieron que el endeudado Paúl Rée desapareciera de su vida, a pesar
de la seguridad que ella le brindaba.
Lou Andreas-Salomé fue una escritora prolífica, y
escribió varias poco conocidas novelas, obras y ensayos; fue también una
creativa feminista. A través de su vida de casada, se comprometió en romances
y/o intercambio de correspondencias con el periodista alemán Georg Lebedour, el
escritor y poeta austro-húngaro Rainer Maria Rilke, y los psicoanalistas Sigmund
Freud y Viktor Tausk, entre otros. Da cuenta de muchos de ellos en su libro
"Lebensrückblick". "Era de una modestia y una discreción poco
comunes. Nunca hablaba de sus propias producciones poéticas y literarias. Era
evidente que sabía dónde es preciso buscar los reales valores de la vida. Quien
se le acercaba recibía la más intensa impresión de la autenticidad y la armonía
de su ser, y también podía comprobar, para su asombro, que todas las
debilidades femeninas y quizá la mayoría de las debilidades humanas le eran
ajenas, o las había vencido en el curso de su vida". ("Sigmund
Freud", Lou Andreas-Salomé (1937). Febrero de 1937).
Su relación con Rainer María Rilke fue particularmente cercana. Lou Andreas-Salomé era 15 años mayor. Se conocieron cuando él tenía 21. Fueron amantes durante varios años y se escribieron hasta la muerte de Rainer María Rilke; fue ella quien comenzó a llamarle Rainer, en lugar de René; le enseñó ruso, a leer a Lev Tolstói (a quien él conocería más tarde) y a Aleksandr Pushkin. Ella le presentó a importantes hombres y a muchas otras personas en el campo de las artes, y se mantuvo como su consejera, confidente y musa a través de toda su vida adulta.
Los estudios analíticos y literarios de Lou
Andreas-Salomé se volvieron muy de moda en Göttingen, el pueblo alemán en el
cual vivió sus últimos años, el cual la GESTAPO esperó hasta poco después de su
muerte por uremia en 1937 para quemar su biblioteca. Se dice que Lou
Andreas-Salomé resaltaba en sus últimos días “Realmente no he hecho más que
trabajar durante toda mi vida, trabajar… por qué?”. Y en sus últimas horas,
como si estuviera hablando con ella misma, se ha reportado que ella dijo “Si
dejara que mis pensamientos vagaran, no encontraría ninguno. Lo mejor, después
de todo, es la muerte”. (Peters, ‘My Sister, My Spouse’, p. 300). Escribió 15
novelas y otros documentales, como “Henrik Ibsens Frauengestalten” (1982), un
estudio de las personalidades de las mujeres de Henry Ibsen.
Compartió los secretos más íntimos de filosofía con Friedrich Wilhelm Nietzsche, pero luego gracias a su magnetismo y belleza encontró su camino junto a Paul Rée (amigo de Friedrich Wilhelm Nietzsche). Fue una intelectual, autora de muchos libros, psicoanalista y compañía espiritual de artistas y escritores (hombres y algunas mujeres) de finales del s. XIX y principios del s. XX.
Su relación con Rainer María Rilke fue particularmente cercana. Lou Andreas-Salomé era 15 años mayor. Se conocieron cuando él tenía 21. Fueron amantes durante varios años y se escribieron hasta la muerte de Rainer María Rilke; fue ella quien comenzó a llamarle Rainer, en lugar de René; le enseñó ruso, a leer a Lev Tolstói (a quien él conocería más tarde) y a Aleksandr Pushkin. Ella le presentó a importantes hombres y a muchas otras personas en el campo de las artes, y se mantuvo como su consejera, confidente y musa a través de toda su vida adulta.
MELINA MERCOURI
(Atenas, 1922-Nueva York, 1994) Actriz y
política griega. Considerada como una de las grandes figuras de la escena y de
la cinematografía griegas y aun mundiales, cuenta con una extensa filmografía (El
que debe morir, J. Dassin, 1957; Nunca
en domingo, J. Dassin, 1960, premio de interpretación en Cannes; Fedra, J. Dassin, 1962; Los vencedores, C. Foreman,
1963; Topkapi, J. Dassin,
1964; Los pianos mecánicos,
J.A. Bardem, 1965; Promesa al
amanecer, J. Dassin, 1970; Gritos
de pasión, J. Dassin, 1978).
Comprometida activamente en la lucha contra la
dictadura de los coroneles instaurada en 1967, le fue retirada la nacionalidad
griega y hubo de exiliarse hasta 1974. De nuevo en Grecia, se presentó a las
elecciones de 1977, en las que obtuvo un escaño. Nombrada ministra de Cultura
en el primer gobierno de Andreas Papandreu (1981), desempeñó la misma cartera
en 1985-1989 y repitió cargo desde 1993 hasta su fallecimiento.
MARÍA MERCEDES CARRANZA
María Mercedes Carranza (Bogotá, 24 de mayo de 1945-11 de
julio de 2003). Poetisa, escritora y periodista colombiana. En su infancia
vivió varios años en Madrid, donde su padre, el escritor y poeta colombiano
Eduardo Carranza, era agregado cultural de la Embajada Colombiana. "Fue
una maravillosa mujer que todos recuerdan y aman"DUG .Estudió Filosofía y
Letras en las universidades de los Andes y Madrid.. Como periodista trabajó
en los periódicos EL SIGLO y EL PUEBLO, dirigiendo las páginas literarias
Vanguardia y Estravagario, respectivamente. Fue jefe de redacción de NUEVA
FRONTERA. Desde 1986 dirigió la Casa de Poesía Silva en Bogotá. Fue elegida
Asamblea Nacional Constituyente de 1991 por la Alianza Democrática M-19.
Obras: "Vainas y otros poemas"; "Tengo
miedo"; "Maneras de Desamor";
"Hola, Soledad"; "El Canto de las Moscas"; "Nueva Poesía Colombiana";
"Siete Cuentistas Jóvenes"; "Estravagario"; "Antología de la Poesía Infantil Colombiana"; "Carranza por Carranza" (sobre su padre Eduardo Carranza).
POEMA DEL DESAMOR
Ahora en la hora del desamor
Y sin la rosada levedad que da el deseo
Flotan sus pasos y sus gestos.
Las sonrisas sonámbulas, casi sin boca,
Aquellas palabras que no fueron posibles,
Las preguntas que sólo zumbaron como moscas
Y sus ojos, frío pedazo de carne azul.
Días perdidos en oficios de la imaginación,
Como las cartas mentales al amanecer
O el recuerdo preciso y casi cierto
De encuentros en duermevela que fueron con nadie.
Los sueños, siempre los sueños.
¡Qué sucia es la luz de esta hora,
Qué turbia la memoria de lo poco que queda
Y qué mezquino el inminente olvido!.
PATAS ARRIBA CON LA VIDA
Sé que voy a morir porque no amo ya nada.
Manuel Machado
Moriré mortal,
es decir habiendo pasado
por este mundo
sin romperlo ni mancharlo.
No inventé ningún vicio,
pero gocé de todas las virtudes:
arrendé mi alma
a la hipocresía: he traficado
con las palabras,
con los gestos, con el silencio;
cedí a la mentira:
he esperado la esperanza,
he amado el amor,
y hasta algún día pronuncié
la palabra Patria;
acepté el engaño:
he sido madre, ciudadana,
hija de familia, amiga,
compañera, amante.
Creí en la verdad:
dos y dos son cuatro,
María Mercedes debe nacer,
crecer, reproducirse y morir
y en esas estoy.
Soy un dechado del siglo XX.
Y cuando el miedo llega
me voy a ver televisión
para dialogar con mis mentiras.
MUESTRA LAS VIRTUDES DEL AMOR VERDADERO Y CONFIESA AL AMADO LOS AFECTOS VARIOS DE SU CORAZÓN.
Hoy pienso especialmente en ti
y veo que ese amor carece de desmayos,
de ojos aterciopelados
y demás gestos admirables.
Ese amor no se hace como la primavera
a punta de capullos
y gorjeos. Se hace cada día
con el cepillo de dientes por la mañana,
el pescado frito en la cocina
y los sudores por la noche.
Se vive poco a poco ese amor
entre tanto plato sucio, detrás del cotidiano
montón de ropa para planchar,
con gritos de niños y cuenta de mercado,
las cremas en la cara
y los bombillos que no funcionan.
Y otra cosa: cada tarde te quiero más.
SOBRAN LAS PALABRAS
Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.
LAS MANOS AMADAS
Manos sabias:
dedos que han oído
y en la oscuridad han visto.
Manos que llevan en su memoria
carnes destruidas ya por el olvido
y en las uñas
ese vago temor a la barbarie.
Manos que van de palabra
a labio, a instante
en que los dedos desordenan
infiernos y gestos y venas.
Piel cómplice o mezcla de sangres
cuando roza el centro de suave paloma.
Manos que también dicen adiós.
MALDICIÓN
Te perseguiré por los siglos de los siglos.
No dejaré piedra sin remover
Ni mis ojos horizonte sin mirar.
Dondequiera que mi voz hable
Llegará sin perdón a tu oído
Y mis pasos estarán siempre
Dentro del laberinto que tracen los tuyos.
Se sucederán millones de amaneceres y de ocasos,
Resucitarán los muertos y volverán a morir
Y allí donde tú estés:
Polvo, luna, nada, te he de encontrar.
EXTRAÑOS EN LA NOCHE
Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor; estas
calles son el laberinto que he de andar y desandar: todos los
pasos que al final serán mi vida. Grises las paredes, los
árboles y de los habitantes el aire de la frente a los pies. A
lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno, un verde
Patinir de laguna o río, y tras los cerros tal vez puede verse
el sol. La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida; nos
unen el cansancio y el tedio de la convivencia pero también la
costumbre irremplazable y el viento.
CANCIÓN DE DOMINGO
Es inútil escoger otro camino,
decidir entre esta palabra herida y el bostezo,
atravesar la puerta tras la cual te vas a perder
o seguir de largo como cualquier olvido.
Es inútil rociar raíces
que sean quimeras, árboles o cicatrices,
cambiar de papel y de escenario,
ser arco, cuerda, puta o sombra,
nombrar y no nombrar, decidirse por las estrellas.
Es inútil llevar prisa y adivinar
porque no hay tiempo para ver
o demorarse la vida entera
en conocer tu rostro en el espejo.
Los lirios, el cemento, esos ojos zarcos,
las nubes que pasan, el olor de un cuerpo,
la silla que recibe la luz oblicua de la tarde,
todo el aire que bebes, toda risa o domingo,
todo te lleva indiferente y fatal hacia tu muerte.
POEMA DE LOS HADOS
Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien grito “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:
“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso...”
Así me fue entregado el mundo.
Esas cosas de horror, música y alma
han cifrado mis días y mis sueños.
ELEGÍA
Caminaba mirando el cielo
y me fui de narices.
A hora echo sangre por todas partes:
l as rodillas, el aire, los recuerdos:
mi falda se desgarró
y perdí los aretes, la razón.
¿No hay en el alma
una manera otra
de vivir un desamor?
LA PATRIA
Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico
hace varios siglos que se viene abajo.
Como si nada las personas van y vienen
por las habitaciones en ruina,
hacen el amor, bailan, escriben cartas.
A menudo silban balas o es tal vez el viento
que silba a través del techo desfondado.
En esta casa los vivos duermen con los muertos,
imitan sus costumbres, repiten sus gestos
y cuando cantan, cantan sus fracasos.
Todo es ruina en esta casa,
están en ruina el abrazo y la música,
el destino, cada mañana, la risa son ruina;
las lágrimas, el silencio, los sueños.
Las ventanas muestran paisajes destruidos,
carne y ceniza se confunden en las caras,
en las bocas las palabras se revuelven con miedo.
En esta casa todos estamos enterrados vivos.
BOGOTÁ, 1982
Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor;
estas calles son el laberinto donde he de andar y desandar
todos los pasos que al final serán mi vida.
Grises las paredes, los árboles
y de los habitantes el aire de la frente a los pies.
A lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno,
un verde Patinir de laguna o río,
y tras los cerros tal vez puede verse el sol.
La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida;
nos unen el cansancio y el tedio de la convivencia
pero también la costumbre irremplazable y el viento.
"Hola, Soledad"; "El Canto de las Moscas"; "Nueva Poesía Colombiana";
"Siete Cuentistas Jóvenes"; "Estravagario"; "Antología de la Poesía Infantil Colombiana"; "Carranza por Carranza" (sobre su padre Eduardo Carranza).
Ahora en la hora del desamor
Y sin la rosada levedad que da el deseo
Flotan sus pasos y sus gestos.
Las sonrisas sonámbulas, casi sin boca,
Aquellas palabras que no fueron posibles,
Las preguntas que sólo zumbaron como moscas
Y sus ojos, frío pedazo de carne azul.
Días perdidos en oficios de la imaginación,
Como las cartas mentales al amanecer
O el recuerdo preciso y casi cierto
De encuentros en duermevela que fueron con nadie.
Los sueños, siempre los sueños.
¡Qué sucia es la luz de esta hora,
Qué turbia la memoria de lo poco que queda
Y qué mezquino el inminente olvido!.
PATAS ARRIBA CON LA VIDA
Sé que voy a morir porque no amo ya nada.
Manuel Machado
Moriré mortal,
es decir habiendo pasado
por este mundo
sin romperlo ni mancharlo.
No inventé ningún vicio,
pero gocé de todas las virtudes:
arrendé mi alma
a la hipocresía: he traficado
con las palabras,
con los gestos, con el silencio;
cedí a la mentira:
he esperado la esperanza,
he amado el amor,
y hasta algún día pronuncié
la palabra Patria;
acepté el engaño:
he sido madre, ciudadana,
hija de familia, amiga,
compañera, amante.
Creí en la verdad:
dos y dos son cuatro,
María Mercedes debe nacer,
crecer, reproducirse y morir
y en esas estoy.
Soy un dechado del siglo XX.
Y cuando el miedo llega
me voy a ver televisión
para dialogar con mis mentiras.
MUESTRA LAS VIRTUDES DEL AMOR VERDADERO Y CONFIESA AL AMADO LOS AFECTOS VARIOS DE SU CORAZÓN.
Hoy pienso especialmente en ti
y veo que ese amor carece de desmayos,
de ojos aterciopelados
y demás gestos admirables.
Ese amor no se hace como la primavera
a punta de capullos
y gorjeos. Se hace cada día
con el cepillo de dientes por la mañana,
el pescado frito en la cocina
y los sudores por la noche.
Se vive poco a poco ese amor
entre tanto plato sucio, detrás del cotidiano
montón de ropa para planchar,
con gritos de niños y cuenta de mercado,
las cremas en la cara
y los bombillos que no funcionan.
Y otra cosa: cada tarde te quiero más.
SOBRAN LAS PALABRAS
Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.
LAS MANOS AMADAS
Manos sabias:
dedos que han oído
y en la oscuridad han visto.
Manos que llevan en su memoria
carnes destruidas ya por el olvido
y en las uñas
ese vago temor a la barbarie.
Manos que van de palabra
a labio, a instante
en que los dedos desordenan
infiernos y gestos y venas.
Piel cómplice o mezcla de sangres
cuando roza el centro de suave paloma.
Manos que también dicen adiós.
MALDICIÓN
Te perseguiré por los siglos de los siglos.
No dejaré piedra sin remover
Ni mis ojos horizonte sin mirar.
Dondequiera que mi voz hable
Llegará sin perdón a tu oído
Y mis pasos estarán siempre
Dentro del laberinto que tracen los tuyos.
Se sucederán millones de amaneceres y de ocasos,
Resucitarán los muertos y volverán a morir
Y allí donde tú estés:
Polvo, luna, nada, te he de encontrar.
EXTRAÑOS EN LA NOCHE
Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor; estas
calles son el laberinto que he de andar y desandar: todos los
pasos que al final serán mi vida. Grises las paredes, los
árboles y de los habitantes el aire de la frente a los pies. A
lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno, un verde
Patinir de laguna o río, y tras los cerros tal vez puede verse
el sol. La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida; nos
unen el cansancio y el tedio de la convivencia pero también la
costumbre irremplazable y el viento.
CANCIÓN DE DOMINGO
Es inútil escoger otro camino,
decidir entre esta palabra herida y el bostezo,
atravesar la puerta tras la cual te vas a perder
o seguir de largo como cualquier olvido.
Es inútil rociar raíces
que sean quimeras, árboles o cicatrices,
cambiar de papel y de escenario,
ser arco, cuerda, puta o sombra,
nombrar y no nombrar, decidirse por las estrellas.
Es inútil llevar prisa y adivinar
porque no hay tiempo para ver
o demorarse la vida entera
en conocer tu rostro en el espejo.
Los lirios, el cemento, esos ojos zarcos,
las nubes que pasan, el olor de un cuerpo,
la silla que recibe la luz oblicua de la tarde,
todo el aire que bebes, toda risa o domingo,
todo te lleva indiferente y fatal hacia tu muerte.
POEMA DE LOS HADOS
Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien grito “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:
“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso...”
Así me fue entregado el mundo.
Esas cosas de horror, música y alma
han cifrado mis días y mis sueños.
ELEGÍA
Caminaba mirando el cielo
y me fui de narices.
A hora echo sangre por todas partes:
l as rodillas, el aire, los recuerdos:
mi falda se desgarró
y perdí los aretes, la razón.
¿No hay en el alma
una manera otra
de vivir un desamor?
LA PATRIA
Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico
hace varios siglos que se viene abajo.
Como si nada las personas van y vienen
por las habitaciones en ruina,
hacen el amor, bailan, escriben cartas.
A menudo silban balas o es tal vez el viento
que silba a través del techo desfondado.
En esta casa los vivos duermen con los muertos,
imitan sus costumbres, repiten sus gestos
y cuando cantan, cantan sus fracasos.
Todo es ruina en esta casa,
están en ruina el abrazo y la música,
el destino, cada mañana, la risa son ruina;
las lágrimas, el silencio, los sueños.
Las ventanas muestran paisajes destruidos,
carne y ceniza se confunden en las caras,
en las bocas las palabras se revuelven con miedo.
En esta casa todos estamos enterrados vivos.
BOGOTÁ, 1982
Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor;
estas calles son el laberinto donde he de andar y desandar
todos los pasos que al final serán mi vida.
Grises las paredes, los árboles
y de los habitantes el aire de la frente a los pies.
A lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno,
un verde Patinir de laguna o río,
y tras los cerros tal vez puede verse el sol.
La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida;
nos unen el cansancio y el tedio de la convivencia
pero también la costumbre irremplazable y el viento.
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